· Microplásticos ·

Los microplasticos

Los microplásticos son pequeñas partículas sintéticas de menos de 5mm que provienen de derivados de petróleo. Son difícilmente degradables y su origen se encuentra normalmente en productos de consumo doméstico, estando presente en detergentes, dentríficos, productos para la piel como por ejemplo exfoliantes, protectores solares e incluso muchas fibras sintéticas de ropa, entre otros más. Puesto que estos son productos de uso diario y siempre se usan en contacto con el agua, los microplásticos que contienen se vierten a un ritmo constante en nuestras aguas residuales.

Pero cuando hablamos de microplásticos no solo hablamos de los que provienen de los clásicos cosméticos o productos de higiene, también se conocen como micro plásticos todos aquellos restos de otros residuos plásticos de mayor tamaño que han ido troceándose y disolviéndose en el agua con el paso del tiempo, dentro de su lógico proceso de deterioro en el medio ambiente, ya que no acaban de degradarse hasta pasados los mil años.

Pero el principal problema de estos microplásticos son la cantidad de químicos que pueden acumular de los cuales son ingeridos por peces, aves y por consecuencia nosotros.

Las consecuencias de estos microplasticos para el medio ambiente y para nosotros mismos son desastrosas, son tan pequeños que a veces son imperceptibles pero están en todo el medio marino.

 

Los microplásticos son un auténtico océano de polución, que sobre todo contamina los mares. Una amenaza silenciosa que representa un grave problema para la vida marina.

Muchos de ellos acaban en nuestra comida ya que son de tamaño tan pequeño que son ingeridos muy fácilmente por los peces.

Para que nos podamos hacer una idea algo más gráfica, un estudio reciente realizado por Peter Ross, científico del Acuario de Vancouver, encontró en el agua del Estrecho de Georgia aprox unas 4000 partículas de micro plásticos por metro cúbico, imaginaros qué barbaridad!

Otros animales afectados son las aves marinas que también lo ingieren de forma habitual, según un estudio de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos dice que todas acaban cayendo en ingerir tales plásticos, causándoles la muerte por obstrucción de su sistema digestivo, envenenamiento o atragantamiento.

Se sigue produciendo en masa productos que contienen estos microplásticos y lo peor de todo es que su producción es exponencial y los métodos de reciclaje y recogida son pura utopía.

Cada año se llegan a fabricar ciento de millones de toneladas de plástico en general, la basura plástica oceánica supera los 5 BILLONES de trozos de muy distintos tamaños, cuyo peso llega a superar los 150 MILLONES de TONELADAS, de acuerdo con la fundación Ellen MacArthur y el Instituto Five Gyres Institute de Los Ángeles, Estados Unidos.

Aunque suene paradójico los plásticos que arrojamos o terminan en el mar vuelven a nosotros en forma de comida, camuflados en filetes de pescado.

El plástico altera incluso la calidad de las agua cuando se disuelve, las plantas lo absorben y también los animales marinos a través de estas y de la depredación o directamente a través del krill y el fitoplancton uno de los principales elementos de la cadena alimentaria marina.

Si no intentamos drásticamente reducir su producción, seguiremos padeciendo este doble problema ambiental y de salud pública que representan los plásticos y en particular los microplásticos. Los datos actuales son algo escalofriantes ya que se estima que más de un tercio del pescado está contaminado con desechos plásticos. Según un estudio del Instituto de Investigación Marina Algalita, en California, Estados Unidos, «el 35 por ciento de los peces que pescamos tienen una media de una o dos piezas de plástico en sus estómagos». Son de un tamaño tan pequeño, que es fácil ingerirlo como si fuese plancton. Con el agravante de que muchas de las especies de peces grandes que comen a los pequeños, a su vez contaminados, son los más pescados, y también los que tienen los más altos índices de mercurio.

Soluciones y conclusiones:

Renunciar a tales productos clásicos de higiene y promover en nuestro entorno esta información para que cada vez más gente sea consciente.

Reducir nuestro consumo de plástico al máximo para evitar que nuestros residuos terminen en el mar creando esta descomposición en partículas más pequeñas como microplásticos.

Reducir el consumo de pescado e incluso de sales ya que más del 90% de las marcas de sal de todo el mundo y todas las españolas contienen microplásticos, según un informe publicado este jueves por la organización Greenpeace elaborado por el profesor Kim Seung-Kyu, de la Universidad de Incheon y Greenpeace en Asia Oriental.


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